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Que los cascos se ensucien a medida que aumente nuestro kilometraje es inevitable. Pero que la suciedad nos obligue a prejubilarlos, ya es una cuestión de negligencia. Después de un largo viaje o al menos 1-2 veces al año, debemos limpiar el casco de moto a conciencia (y no por razones estéticas). Los mosquitos y las impurezas del asfalto que se acumulan en la visera y otras zonas no se limitan a estropear un bonito diseño sino que causan numerosos desperfectos: desde obstruir las rejillas de ventilación y reducir la visibilidad hasta corroer la pintura y los materiales. Si te preguntas cómo limpiar el casco de moto de forma segura, rápida y eficaz, los siguientes consejos te serán de gran utilidad.

Como limpiar tu casco de moto

Utiliza productos específicos de limpieza

Uno de los errores más comunes entre los moteros primerizos es emplear un mismo producto de limpieza para el carenado, el parabrisas, el guardabarros, etc. Sin embargo, los materiales de unos y otros son muy diferentes, de manera que los químicos y disolventes de los limpiadores genéricos podrían deteriorar accesorios tan delicados como el casco. Una buena solución es el Limpiador de casco y carenado de Petronas y otros productos específicos, ideales para eliminar los insectos, las manchas de grasas y el polvo sin dejar rastro. Con toda seguridad un paso clave a la hora de limpiar correctamente el casco de moto.

Limpia e hidrata las zonas gomáticas

Como no podía ser de otra manera, una limpieza en profundidad de nuestro casco de moto nos proporcionará mejores resultados. Los bordes, cierres y accesorios gomáticos tienden a acumular polvo y a resecarse con el paso del tiempo, un proceso que se acelera si los exponemos a los rayos solares. Un jabón PH neutro o similar nos ayudará a liberarlos de la suciedad acumulada. Para hidratarlos, es recomendable preparar una mezcla de vaselina y agua, que aplicaremos con las yemas de los dedos. De lo contrario, en pocos años empezaremos a observar grietas en su superficie y el sellado de los accesorios será deficiente.

Evita los cepillos y el agua a presión

Sabemos que es una perogrullada, pero queremos subrayarlo igualmente: nunca utilices agua a presión para agilizar las labores de limpieza. Lejos de terminar antes, sólo conseguirás introducir la suciedad en las rejillas de ventilación, corriendo el riesgo de inutilizar la mayor parte de sus piezas móviles. Por otra parte, las manchas rebeldes no deben someterse a estropajos o cepillos de cerdas duras que puedan causar estragos en la superficie del casco o la visera. En su lugar, usaremos un paño o bayeta húmeda y aplicaremos productos de limpieza de mayor calidad.

No olvides las almohadillas

Si los insectos son el gran enemigo del exterior de nuestro casco, la sudoración también constituye una amenaza para las almohadillas y accesorios interiores. A diferencia del resto del casco, someter las almohadillas a excesivos lavados contribuye igualmente a su deterioro, por lo que conviene limpiarlas lo justo y necesario para evitar la suciedad y los malos olores. Para su limpieza, recurriremos una vez más a productos específicos, jabones con PH neutro o detergentes para tejidos muy delicados, siempre a mano y dejando secar las piezas a la sombra. Utilizar la lavadora o un secador del pelo para estas labores sería nuestra ruina.

De manera adicional, es conveniente corregir hábitos poco recomendables, como depositar los guantes en el interior del casco, dado que la sudoración acumulada acelera el deterioro de sus almohadillas. Asimismo, no debemos acostumbrarnos a colgar este accesorio del manillar, dado que tarde o temprano la gravedad nos jugará una mala pasada. Teniendo presente estas buenas prácticas y limpiando tu casco de moto con regularidad, darás una larga vida útil al accesorio estrella de tu equipamiento.

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